En lan actualidad, estamos todo el mundo rodeados de pantallas. No se puede evitar, en cualquier lugar, en cualquier momento se puede observar gente delante de pantallas. Sea el ordenador, la tablet, el móvil, la tele…Caminas por la calle, en el metro, trabajando y en casa. Constantemente en las vidas cuotidianas de todos se pasan las horas delante de pantallas. No hay vuelta atrás y tampoco se puede remediar. Pero los niños son en la mayoría de ocasiones los que más consumen horas delante de las pantallas. Se va a un restaurante y para que no se quejen les dan la tablet, o el teléfono. Es un acto ya automático. Los niños no se pueden aburrir ya porque están hipnóticos con las pantallas. Es lógico por una parte, es una super estimulación. Es un no parar de ver videos cortos absurdos, juegos repetitivos, etc. Si vas a una sala de espera se sabe que se va a encontrar, es inevitable, todo el mundo con sus móviles. ¿Porque los niños serán menos? Tampoco hay que estar en contra de toda la tecnología que nos envuelve ni intentar vivir como hace tres decadas, solo se debería procurar medir las horas de exposición. Es muy dificil cambiar los hábitos, pero todo cambio puede ocurrir si se propone. Es como quien decide aprender inglés o ir al gimnasio. Proponerse, una disminución de la exposición de pantallas es posible. Resistirse a dar la tablet al niño en el restaurante, o no dejar de ver más de dos horas al día la televisión, o hacer un dia sin pantallas y destinar la tarde a juegos de mesa, construcciones, dibujar y pintar. Puede llegar a ser más estimulante y llegar a obtener tiempo de calidad con los nuestros. Nadie dice de hacer una hoguera con todas las pantallas, pero hacer un uso más responsable és por el camino para una educación más consciente. Dónde aburrirse, cuestionarse cosas, su imaginación y nuevos valores estarán presentes en sus vidas.
